martes, 2 de noviembre de 2010

Maktub

Soy un alma pendenciera de la noche que arrebata desafíos a los temerosos porque si. Soy un tipo que se aburre si la luna es siempre de noche, si las voces solo hablan, si este frío se le pasa al abrigarse y nada más… Soy un viejo estafador que inventa sueños en silencios, que planta acuáticas en el desierto, habla  brujas en los pueblos y tornados por llegar, solo para ver nacer el vértigo en las pieles dormidas. No es extraño entonces lo que pasa: esto de que me encante que juegues a la ruleta rusa con mi boca, de que solo el sonido alejado de tus pasos acercándote me de tantas ganas salir corriendo como de ir a encontrarte. Que un labio húmedo de muerte pueda ser la bala del final o el suspiro de seguir vivo (aunque sin saber por que), que al esperar una caricia sepa que puedo ser rasguñado, que al penetrar en tu cuerpo pueda que sea la última vez,
que las palabras que tengo quizá no te digan nada
y así entonces quede mudo para siempre, que de tu
boca solo salga ruido… Es un riesgo que asumo con
placer. Que si el tiempo no alcanza o es
demasiado, que si las luces se apagan y nos
cierran el bar, que si garuba finito, si los
buitres y tus piernas, si las hormonas en
primavera, si no me alcanza para la apuesta y si
es que pierda quien mierda paga, si por la noche
las lobas llaman o si me dicen que todo puede
pasar… Seguro que todo eso puedo pasar, todo el
tiempo y en cualquier lugar, que si me quedo en
casa encerrado para cuidarme se me cae el techo
encima y entonces de que carajo valió tanta
precaución. Por esta vez vamos a pensar que todo
esta escrito y que esto tenía que ser así (maktub
le decíamos, no?). Me juego lo que no tengo a esta
tirada, no se jugar de otra manera… Y si amanezco
boqueando como pescado afuera del agua, ya veremos
de que se pinta en cielo entonces.

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